POR LA NOCHE TU DUERMES, TU PIEL NO

¿Cuántas veces has escuchado a las súper modelos confesar que uno de sus secretos de belleza es dormir 8 horas?  Seguro que muchas y si sigues leyendo verás que no les falta parte de razón.

Nuestra piel se regenera de noche, esto es un hecho. Mientras dormimos se activan multitud de mecanismos  mediante los cuales nuestra piel se recupera de los daños sufridos durante la jornada.

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Por la noche, cuando apagamos la luz y nos ponemos en “Modo off” nuestro organismo inicia su programa de restauración completo para subsanar los daños que se producen durante el día. Es por eso que durante la noche se encuentra el período de mayor actividad celular mientras que durante el día la piel se centra en cumplir su función de barrera protectora.

Está claro que mientras nosotros nos abandonamos en los brazos de Morfeo nuestra piel se dedica a hacer horas extras. De hecho, nuestra piel se regenera 3 veces más rápido de noche que de día. En concreto, el pico de actividad celular se produce en el momento de sueño más profundo, incrementándose la actividad celular hasta un 300%.

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Es decir, que mientras hacemos algo tan rutinario y necesario como dormir, nuestra piel rejuvenece. Durante el descanso nocturno la musculatura se relaja, dejamos de gesticular, y la circulación se hace mucho más fluida. Esto hace que la sangre llegue con más facilidad al área superior del cuerpo, asegurando el reparto de oxígeno y elementos nutricionales, especialmente en la zona del rostro. Así mismo, como la piel no está expuesta a los agentes externos, el proceso de regeneración puede seguir su curso sin riesgo.

No hay duda de que la naturaleza es sabia. Las células madre de nuestra piel se rigen por un reloj biológico que hace diferencia entre el día y la noche para realizar sus funciones básicas. Por la mañana, estas células se reproducen poco  ya que son más vulnerables a sufrir mutaciones cuando se están dividiendo y es por esto que no lo hacen a pleno día, cuando la radiación solar podría causar daños  en el ADN celular. Al regenerarse nuestras células, se repara el ADN y se fabrican los lípidos que refuerzan la barrera cutánea, con lo que la piel se despierta reforzada para afrontar las agresiones externas.

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Durante el día, la energía de nuestra piel se centra en potenciar los sistemas de defensa, y por la noche, esta misma energía se moviliza para lograr la activación de mecanismos vitales que alarguen la juventud de nuestra piel. Cerca de las 3 de la madrugada la síntesis de fibras de colágeno  alcanza sus cotas más altas, a la vez que se activa la micro circulación y se refuerza el drenaje de los líquidos, que facilita la eliminación de toxinas y la oxigenación celular.

Dicho todo esto está de más decir que la noche es el momento ideal para cuidar tu piel con tratamientos específicos que vayan más allá de la mera hidratación. El uso de determinados tratamientos puede impulsar y mejorar esta actividad celular nocturna. Nuestra piel es más receptiva por la noche y es por eso que los tratamientos de día suelen centrarse en la protección y la hidratación y los de noche en la reparación y la regeneración, aprovechando el comportamiento de nuestra piel.

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Así que ahora, cuando te vayas a dormir, piensa en que a mejor calidad de sueño, mejores serán los efectos en tu piel.

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